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Los buenos proyectos no siempre obtienen financiamiento.

Y la diferencia, muchas veces, no está en el proyecto. Está en la forma en que fue estructurado.

Nosotros lo aprendimos de la manera más difícil.

Hace algunos años desarrollábamos un proyecto y necesitábamos un crédito para construir. Pensábamos que sería un trámite relativamente sencillo. No lo fue.

Nuestro proyecto fue rechazado una vez. Luego otra. Y otra más. Cuatro rechazos en total.

Fachada del edificio moderno
Vista de la escalera de caracol

El problema no era el proyecto; el problema era cómo lo estábamos presentando.

Hablábamos como desarrolladores. Las instituciones financieras analizaban como administradores de riesgo. Estábamos hablando idiomas distintos.

Ese fue nuestro punto de inflexión.

Dejamos de preguntarnos: ¿Cómo conseguimos un crédito? Y empezamos a preguntarnos: ¿Cómo decide una institución financiera aprobarlo?

Nuestro proceso parte desde la perspectiva de quien asume el riesgo.
 

  • Analizamos cómo evalúan las instituciones financieras.

  • Comprendimos qué variables realmente influyen en una aprobación.

  • Aprendimos a estructurar operaciones antes de presentarlas.

  • Comenzamos a anticipar objeciones antes de que aparecieran.

Edificio minimalista moderno
Casa de botes azul

Que hacemos

  • Analizamos el proyecto.

  • Diseñamos la estructura financiera.

  • Identificamos la institución adecuada.

  • Definimos la estrategia de presentación.

  • Acompañamos todo el proceso hasta el cierre.

Nuestro objetivo no es únicamente con gestionar un financiamiento. Es incrementar significativamente la probabilidad de obtenerlo.

Una buena decisión financiera
siempre comienza con una buena estructura.

© Albin Asociados

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